El rabijunco etéreo en Canarias: situación y tendencia

Como acción del proyecto PhaethON, se ha llevado a cabo una recopilación de todos los datos históricos de la especie en Canarias, con el objetivo de analizar su tendencia y cambios en la distribución. Se presentan a continuación algunos resultados.

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Distribución y tendencia

El primer dato referente a la especie se sitúa a finales del XIX, cuando se señala la captura de un ejemplar en Puerto de la Cruz (Tenerife), el cual sería naturalizado y conservado en el Gabinete Científico de Santa Cruz de Tenerife. A pesar de ello, y de que en 1940 se obtuvo un nuevo dato procedente de Lanzarote, Bannerman considera dudosa la presencia de la especie en Canarias (Martín y Lorenzo, 2001). 

No fue hasta 1988 cuando se obtuvo el primer registro moderno. En concreto, se especuló con una posible nidificación de la especie en el norte de La Gomera, donde un ejemplar fue visto entrando en una pequeña cueva. Posteriormente se han ido obteniendo datos con regularidad, siendo 2002 el último año en que no se obtuvo ningún registro (Figura 3). La primera evidencia de reproducción segura llegó en el año 2007, cuando una pareja crió con éxito en los acantilados del NO de El Hierro, donde también lo intentaría durante los años siguientes hasta la actualidad. A las citas de reproducción de la especie provenientes de El Hierro, se sumaron en 2013 las de Lanzarote. Una pareja nidificó con éxito en los acantilados de Famara, donde la especie se observa con regularidad desde entonces. 

Finalmente, el asentamiento de la especie como nidificante regular en las Islas Canarias se produjo en 2016, cuando una colonia estimada en alrededor de 10 parejas fue descubierta en la costa noroccidental de Fuerteventura (Figuras 2 y 4). Lo cierto es que, a pesar de que siguen observándose un buen número de ejemplares en la zona (en 2017 se contabilizaron 23 ejemplares distintos), parece que no todos serían nidificantes. Durante el trabajo de campo realizado en abril de 2018 se localizaron un mínimo de 13 ejemplares y 6 nidos activos, de los cuales se comprobaron 5 y en solo 3 de ellos criaron o intentaron criar, por lo que se establece esa cifra como tamaño mínimo de la colonia (ver más detalles en el apartado Fuerteventura, Costa de Tindaya; pág. 27). Es necesario comentar que el testimonio de algunos pescadores locales apuntaba a la presencia de la especie en la zona desde al menos la primavera de 2014. 

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Figura 3. Número de ejemplares y estatus reproductivo por año en el periodo 1987 – 2018. Nótese que el primer dato referente a la reproducción segura de la especie fue en 2007. Desde entonces se han sucedido evidencias de reproducción en El Hierro (2007, 2008, 2009, 2010, 2013, 2014, 2016 y 2018); Lanzarote (2013, 2016, 2017 y 2018) y Fuerteventura (2016, 2017 y 2018). 
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Figura 4. Evolución histórica de avistamientos totales de rabijunco etéreo en Canarias agrupado por localidad y lustro. El tamaño de los círculos es proporcional al número de ejemplares observados en el total de cada periodo de 5 años por localidad. 

La Figura 3 muestra la distribución por años de los ejemplares de rabijunco etéreo citados en Canarias. Las categorías utilizadas son una adaptación de las ampliamente utilizadas en Atlas de aves reproductoras u otros catálogos similares. En este caso, se ha incluido a las aves que se observan puntualmente prospectando acantilados en apariencia propicios para la especie dentro de la categoría “Reproducción posible”, con el objetivo de destacar las localidades donde se obtuvieron estas citas como hábitat potencialmente bueno. Esta categoría incluye también aquellas aves que estuvieron presentes en la colonia de cría de Fuerteventura en algún momento de la temporada de reproducción, sin que pudiera llegar a comprobarse ésta. La categoría “Reproducción segura” hace referencia a los ejemplares que han sido observados con regularidad a lo largo de todo el periodo de cría haciendo uso de cavidades, incubando o con pollos. Por su parte, la categoría “En paso” incluye aquellos ejemplares vistos en transición, tanto en alta mar como desde costa. 

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Figura 5. Número de ejemplares observados por año e isla en el periodo 1987 – 2018. 
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Figura 6. Datos históricos acumulados de rabijunco etéreo en Canarias. Periodo 1987 – 2018. 

Existen fundamentalmente 3 zonas de Canarias donde la especie se ha reproducido de forma más o menos regular: la costa de Tindaya (Fuerteventura), el Risco de Famara (Lanzarote) y la costa nordeste de El Hierro (Figura 7 y 8). Aparte de estos tres enclaves, aunque a gran distancia, Gran Canaria también acumula un buen número de observaciones, lo que podría llevar a pensar en una reproducción de la especie no constatada o que podría ocurrir en el futuro. 

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Figura 7. Distribución de las observaciones de rabijunco etéreo por isla (en número de ejemplares). El número de ejemplares mostrado es la suma del total histórico de ejemplares para cada categoría de reproducción. 

Por otro lado, a pesar de que en zonas como El Hierro el total acumulado sea bastante elevado, el número máximo de parejas por año en cada colonia muestra claramente como son las islas orientales las que acogen las colonias de mayor tamaño (Figura 8). Sin embargo, es destacable que localidades donde tan solo se ha hallado nidos aislados se mantengan como sitios de cría año tras año, lo que hace que aumente su total acumulado y pone en valor su importancia para la especie. 

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Figura 8. Numero máximo de ejemplares reproductores en las diferentes localidades de cría conocidas o posibles. Se indica el año del máximo número de parejas y en caso de haber varios años con el mismo número se indica el último. En rojo posibles y en rojo oscuro seguros. 

Fenología 

A pesar de que la especie es sedentaria en la localidad más cercana (Cabo Verde), en Canarias sigue presentándose de forma estacional. Si bien es cierto que se han recogido datos a lo largo de todo el año, es en primavera cuando se concentra un mayor número de observaciones, pese a que en El Hierro se ha reproducido históricamente en otoño. La Figura 9 hace referencia a la distribución por meses de las primeras observaciones de cada ejemplar de rabijunco en Canarias. Aquellos ejemplares que permanecieron en el Archipiélago durante periodos largos (es decir, como mínimo todos los de la categoría “Reproducción segura”) solo figuran en el mes en que fueron detectados por primera vez. Para una primera aproximación a la fenología reproductiva de la especie, consultar la Tabla 4. 

Se desconoce si el pico de observaciones que suponen los meses de marzo, abril y mayo significa que existe cierta elasticidad en la fecha de llegada o si, por el contrario, se debe a la ausencia de un monitoreo continuo en la colonia de Fuerteventura que permita una mayor precisión en las fechas. En cualquier caso, parece que la presencia de rabijuncos en Canarias durante los meses invernales es bastante testimonial y no sería hasta el periodo comprendido entre marzo y mayo que tendríamos una llegada masiva de la práctica totalidad de su población reproductora. La mayoría de estos ejemplares abandonan la zona de cría en julio, pero algunos pueden quedarse hasta el otoño. 

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Figura 9. Distribución temporal de las primeras citas de cada ejemplar de rabijunco etéreo registrado en Canarias. Se indicia en qué mes fue detectado cada ejemplar, no el total de su estancia. 

Conclusiones

Después de un largo periodo con un aumento notable en el número de citas, el rabijunco etéreo es una especie asentada como nidificante en Canarias, aunque se trata todavía de una población pequeña. La presencia de un buen número de ejemplares en una zona concreta y con hábitat adecuado no implica necesariamente que todos los ejemplares sean reproductores, al menos en ese momento. Es necesario tener en cuenta la existencia de dos picos de reproducción, uno en primavera y otro en otoño, con presencia prolongada de varios ejemplares a lo largo de prácticamente todo el año, exceptuando solamente los meses puramente invernales.

Como resultado de esta recopilación, y después de haber llevado a cabo los trámites oportunos, se ha logrado la inclusión de la especie en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial por parte del Ministerio de Transición Ecológica, lo cual oficializa la especie como integrante de la fauna del estado español y supone un primer paso para su gestión y conservación.

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